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jueves, 20 de junio de 2013

Un gin tonic, gracias.

Sigo encerrada en mi habitación, intentando recuperar el tiempo perdido. Ese que perdí siendo feliz, siendo libre. Ahora ya no lo soy, mi madre ha puesto un candado invisible que dirige ella a su antojo. Ha querido derrumbarme para no tener que soportar que me fuera de sus brazos, algún día lo haré. Volare y me importara un culo a donde, cual sea mi destino, malo o bueno, ya decidiré yo si prefiero sufrir o volver a ella. Quiero alcohol, mucho, que me haga olvidar aunque sea por unas horas todo el peso que llevo en mi espalda. Toda la mugre que me toca raspar de mi cuerpo, aun me queda. Quiero evadirme, guardar en miniaturas cajas de porcelana todo aquello que me hace feliz, así lo abriré cuando pueda. Y cuando no, seguiré siendo una amargada, con una sonrisa enorme. Hoy observe las palomas de mi instituto, tan libres, esperando que algún derrochador le tire una loncha de jamón o el puto bocadillo entero. Al menos ya no tiro comida, intento no pensar en ella y funciona. Tampoco me vuelvo loca, si quiero comer como y no me obligo a ayunar, resulta mas fácil. Me la suda llenarme de estrías, de grande las tapare con tatuajes o dejare que sigan ahí, igualmente no quiero a nadie. Necesito un hombre, aveces, que me folle y me abrace. Que no me diga te quiero, ni princesa, ni mierdas de esas. Que me apoye contra la pared y me folle o me haga el amor lentamente, lo que el prefiera, a mi me da igual. Solo quiero correrme, tener un puto orgasmo que me haga gritar y deshacerme de todas las cicatrices interiores. Que ya me da igual si me fallas, tienes la opción de follarme, ya tu decides.

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